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lunes, 29 de abril de 2013

Repudiamos la salvaje represión de Macri en el Hospital Borda


Repudiamos la salvaje represión que realizó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y su Policía Metropolitana a los médicos, enfermeros, legisladores, militantes y periodistas en el Hospital Borda.

Es una vergüenza que el gobierno de Mauricio Macri haya entrado a la madrugada al Borda, haya derrumbado el edificio donde los pacientes mentales realizaban talleres de aprendizaje de oficios y diga que la policía reprimió para proteger a los trabajadores que reclamaban el derecho de todos a la salud pública.

Esos terrenos del Hospital Borda quieren destinarlos para la construcción de un Centro Cívico que no constituye una prioridad social en la ciudad. Esto fue posible por un acuerdo entre el oficialismo porteño y el oficialismo nacional cuando votaron conjuntamente la Ley Nº 4473 el 20 de diciembre de 2012.
El Jefe de Gobierno y el Ministro de Seguridad Guillermo Montenegro tienen que dar explicaciones por los 50 heridos y los 8 detenidos y debe comenzar una investigación en la justicia para penar a los responsables.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz
Presidente del Servicio Paz y Justicia

Coordinacion Nacional


Para entender la batalla del Borda

http://lavaca.org
26 04 2013

Como en la crónica de una represión anunciada, y con una Policía Metropolitana exacerbada este 2013, el gobierno porteño lanzó 300 efectivos y topadoras para comenzar a la fuerza su proyecto de liquidación del Hospital Neuropsiquiátrico Borda (y otros del área sur de la ciudad, como el Moyano). Hubo 9 detenidos, entre ellos dos jefes de servicio, liberados por la tarde de un 26 de abril escasamente dominado por la salud mental. Se agredió además a enfermeras, pacientes y periodistas, con un saldo de más de 30 heridos, escopetazos a mansalva con balas de goma contra trabajadores e internos, y lanzamiento de gas pimienta. (Más abajo, la nota en Mu sobre la Metropolitana y los programas de El hombre de lavaca que explican cómo se llegó a esta situación).


Sin orden judicial, mientras la Policía Metropolitana enfrentaba con entusiasmo a un puñado de médicos, enfermeras e internos, se demolió la sala que albergaba al Taller Protegido 19. El gobierno lo había cerrado pero la justicia porteña ordenó reabrirlo en enero de este año, convalidando el reclamo de diversas organizaciones en defensa de la salud pública frente a un proyecto con trasfondo de negocio inmobiliario, que además arriesga a los sectores más vulnerables de la sociedad.

“Viva Macri, viva la muerte”

Frente a los policías pertrechados se plantaron los propios internados y externados del Borda. Por ejemplo Hugo López, quien además conduce el programa sobre salud mental El hombre de lavaca, quien alzando los brazos les dijo: “Viva Macri, viva la muerte” en referencia al viejo grito de los fascistas españoles. Los policías no atinaron a mucho cuando Hugo les gritó la siguiente andanada: “¡Macri Presidente! Para eliminar la pobreza lo mejor es eliminar a los pobres. Hagan una cámara de gas y nos matan a todos. ¡Macri Presidente!” Hugo luego dijo a lavaca: “Me miraban y se reían”.

Había por supuesto integrantes de experiencias como el Frente de Artistas del Borda, Cooperanza y La Colifata. En agosto de 2012 el propio Hugo y varios de sus compañeros se habían plantado frente a las topadoras impidiendo la demolición de la sala. Esta vez la acción fue sopresiva para provocar el hecho consumado.

Pasado el mediodía lavaca percibió en el lugar, como en cada intervención de la Metropolitana, la presencia de provocadores desconocidos para las personas en conflicto, que terminan justificado la represión de la cual los provocadores, casualmente, nunca son víctimas. Algunos de los colifatos (las fuentes más confiables en estos casos) informaron que vieron arrojar piedras a gente conocida como perteneciente a la barra brava del club Chacarita, una de las que tercerizadas por funcionarios y políticos para agitar conflictos. 

Uno de los delegados de ATE, Adrián Soranelli, explicó a lavaca que la sala del Taller Protegido terminó de demolerse durante los enfrentamientos. Entre las detenidas estuvo la enfermera Cristina Díaz Alem, del Garrahan, golpeada y descompensada en la Comisaría 4° hasta que resultó liberada. En el Argerich había al menos cinco internados por las agresiones, incluyendo a la enfermera del Borda Susana Bejarano. Entre los baleados y golpeados se encontraban el camarógrafo de C5N Mario Otero, y el fotógrafo de Clarín José “Pepe” Mateos, uno de los que fotografió en 2001 el modo en que la policía bonaerense asesinó a Darío Santillán y Maximiliano Kostecki.

Seguridad y Justicia

La Policía Metropolitana se negó a explicar quién ordenó el operativo, aunque legisladores porteños informaron que se trata del ministro de Desarrollo Urbano Daniel Chain, responsable de las no-obras que facilitaron las últimas inundaciones porteñas. En aquel momento estaba viajando por Europa y las propias autoridades de la ciudad no pudieron encontrarlo. En el caso del Borda se ha mostrado más eficiente. Guillermo Montenegro, responsable del ministerio llamado “Seguridad y Justicia” (mezcla de dos rubros que pueden resultar antagónicos) convalidó lo que se viene denunciando al explicar por radio que la demolición forma parte del intento de construir un (cuestionado) Centro Cívico para dar “un empuje” al sur de la ciudad. 

Para ayudar a comprender cómo se llegó hasta esta batalla, aquí incluimos una nota de la última revista Mu,  La Macricana, que explica la genética violenta que ha caracterizado desde su creación a la Metropolitana, exacerbada este 2013. Y los links a El hombre de lavaca, nuestro programa sobre salud mental, que viene denunciando hace 3 temporadas el proyecto de negocio inmobiliario, y de enfermedad social y mental, al que se oponen las organizaciones de internados, externados, médicos y trabajadores, en defensa de la salud pública.

Claves de la batalla en el Borda

El hombre de la vaca


Nuestro micro semanal por la aplicación de la Ley de Salud Mental y la defensa de los pacientes y trabajadores del Borda, con la conducción del colifato Hugo López

Mu, el periódico de lavaca

La Macricana: La represión en el Borda confirma una tendencia investigada por Mu. La Metropolitana se anunció como una policía comunitaria, pero hubo que abrir los ojos: se transformó en una herramienta para gestionar con violencia el espacio público. Cómo fue esa mutación, quién ordena los procedimientos y por qué la Ciudad enfrenta el conflicto social con esta fuerza.

Urgente: policía metropolitana reprime a trabajadores del Borda


http://www.anred.org

El cuerpo de infantería de la policía Metropolitana invadió hoy junto con topadoras el Hospital Borda para garantizar el inicio de las obras de demolición del Taller 19, el único taller protegido donde se trata a enfermos neuropsiquiátricos, para llevar adelante el proyecto del gobierno de Mauricio Macri de construir un centro cívico. La fuerza reprimió duramente a los trabajadores del hospital, a periodistas y a legisladores. Transmisión en vivo de Radio La Colifata. Actualización-15.05hs: la metropolitana sigue reprimiendo en la zona. Ya se demolió el taller 19. Hay al menos cinco detenidos, entre ellos los doctores Guillermo Puerta y Eduardo Balbik, una enfermera de la que se desconoce nombre y paradero, el fotógrafo de Clarín Pepe Mateos, y la comunicadora de En Movimiento TV, Belén Rebollo. Se encuentran en la comisaría de Pedro Chutro y Zavaleta, de la comuna 4, frente a la cual se concentran manifestantes pidiendo su liberación. Trabajadores del Borda llamaron a paro y movilización a la casa de gobierno porteño para el martes 30 de abril.

Unos 200 efectivos irrumpieron en el hospital alrededor de las 7.30 rodeando el Taller 19 y la mitad del hospital donde está ubicada la Unidad 20, sin dejar entrar a los trabajadores y pacientes que diariamente concurren al lugar. Junto al cuerpo policial entraron equipos de demolición que sacaron los muebles del taller y tiraron abajo las paredes con topadoras.


Los trabajadores se encuentran resistiendo en el lugar, cortando las calles linderas al hospital, y convocaron a "todos los medios periodísticos, y a todas las organizaciones obreras y populares a concurrir al Borda para apoyar a sus trabajadores y pacientes". Denuncian, además que no hay una orden judicial para llevar adelante el desalojo e iniciar la demolición, que sería una orden directa de Daniel Chaín, Ministro de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires.


Hay al menos 5 detenidos: los médicos Guillermo Puerta y Eduardo Balbik, una enfermera de la cual se desconoce su nombre y paradero, el fotógrafo y delegado de Clarín Pepe Mateos, a quien también le dispararon una bala de goma en la cara, y Belén Rebollo del medio comunitario En Movimiento TV.



Hay al menos 30 heridos de bala de goma, entre ellos muchos trabajadores, periodistas de diversos medios, médicos y pacientes.

jueves, 14 de marzo de 2013

Sala Alberdi: Represión, batallas culturales y ladrones de bicicletas

14 03 2013

La fiscal ordenó el desalojo que el juez le había negado con la excusa de una nota publicada por el diario Clarín. La represión fue activada por el secretario de Cultura porteño, Hernán Lombardi, durante la reunión con 4 representantes de la asamblea. Los 3 heridos con balas de plomo eran integrantes de medios sociales de comunicación, pero ¿alguien pidió explicaciones por este ataque a la prensa independiente? La marcha al San Martín y una reflexión con los pies sobre política y cultura. El bonus track: qué dijo un intelectual del cine en una mesa de examen sobre la represión y el neorrealismo italiano.


Toma 1. Exterior día. Clarín y la fiscal

El ex diputado Luis Zamora está parado en la puerta del Teatro General San Martín. Acaba de terminar la marcha de una nutrida cuadra de manifestantes, todos muy jóvenes, que desfilaron así su indignación por la represión que soportaron anoche quienes estaban resistiendo el desalojo de la Sala Alberdi.

Zamora habla por teléfono con la Procuraduría General de la Ciudad. Le está pidiendo autorización para llevarles alimento a las 4 personas que están dentro de la sala y que no comen ni toman agua desde ayer a la noche. Lo autorizan, me dice apenas cuelga.

Le pido entonces que me cuente qué pasó, ya que él estaba en el momento justo y en el lugar indicado. Había llegado dos horas antes a la plaza seca del Centro Cultural San Martín, con la intención de abrir una instancia de diálogo. Le pido que sea preciso con los detalles, porque él estaba en el epicentro mismo del desastre.

Cuenta Zamora: “Cuando llegué, me entero de que la fiscal Claudia Barcia había ordenado el desalojo. Te explico: lo había pedido antes y el juez Norberto Tavosnanska no lo admitió. En su fallo consignó que prefería resolver este tema de otra manera y la fiscal apeló esa decisión. Procesalmente, entonces, se estaba esperando la decisión de la Cámara. Pero la fiscal volvió a solicitar al juez el desalojo, amparada en una nota publicada en Clarín donde se informaba de un supuesto daño que habían hecho los acampantes a las obras de arte que estaban en esa plaza”. ( El título de la noticia: “Sospechan que dañaron valiosas obras de arte”. Nunca se aclara quienes sospechan. Sujeto tácito que ha dado inspiración a varios títulos de la revista Barcelona. Ver: http://www.clarin.com/ciudades/Sala-Alberdi-sospechan-danaron-valiosas_0_880711985.html ).

Sigue Zamora: “El juez volvió a negárselo, recomendándole que espere la decisión de la Cámara. Reconoció, también, que ella tenía facultad de ordenar el desalojo, pero que no se lo recomendaba. El juez dejó en claro que apostaba al diálogo. Pero se ve que la fiscal quería otra cosa. Cuando llegué, el jefe de la Policía Metropolitana a cargo del operativo me dijo: ¨Ya va a ver cómo es esta mujer¨. Y me di cuenta a qué se refería apenas entró. A los gritos, les daba órdenes a cada policía.  Y cada policía miraba a su jefe para saber si tenía que hacerle caso o no. Ese fue el primer momento de tensión, que terminó a eso de las 20, cuando el jefe de la Metropolitana se hartó y ordenó que los agentes se retiren de plaza seca e ingresen al hall. Sabían que si se iban, los chicos iban a volver a entrar, se lo habían dicho incluso a la fiscal, pero la tensión entre la policía y la fiscal era tal que prefirieron retirarse. Y pasó lo que decían: los chicos volvieron a ocupar la plaza seca. Horas después, se logró una reunión con el secretario de Cultura, Hernán Lombardi. Cuatro representantes elegidos en asamblea fueron a verlo a su despacho. Fue un momento de distensión, porque nadie suponía que mientras se estaba abriendo una instancia de diálogo se iba a reprimir. Si no se lograba una tregua ahí, quizá, pero no durante. La mayoría de la gente aprovechó esa especie de tregua para ir a comer o directamente irse, pensando que ya había pasado lo peor. Cuando el grupo mermó, sonó una explosión. Lo que yo te puedo asegurar es que todo pasó muy cerca de mí, y que en el mismo instante en que escuché la explosión empezaron a arderme los ojos. Así que lo que yo pensé es que la explosión se correspondía con el disparo de una granada de gas lacrimógeno. Ahora dicen que fue una bomba molotov y que por eso empezó la represión. Vos viste la cantidad de gente infiltrada que había en ese lugar, agitando para que tiren piedras y buscando el choque, así que si esto sucedió realmente, no fue responsabilidad de ninguno de los chicos del acampe. Eso está claro para cualquiera de los que estuvimos ahí y no nos pueden venir a contar otra versión. Lo increíble es que los 4 representantes que estaban reunidos con Lombardi fueron testigos de que lo llamaron por teléfono y él ordenó la represión. Lo dijo enfrente de ellos, en sus propias caras. Hasta ahora no lo pueden creer. Otra cosa increíble: el operativo policial era desmedido. Había más de 200 policías para desalojar a no más de 30 personas que, además, estábamos en un lugar cercado. La plaza seca tiene rejas por los cuatro lados. Era muy fácil para ellos terminar con la ocupación sin tirar una bala de goma. Pero evidentemente tenían orden”.



Escena 2. Exterior. Noche. Corrientes y Callao. La bici.

El camión hidrante avanza a contramano por la avenida Corrientes.
Atrás, los patrulleros hacen aullar sus sirenas.

Se escuchan disparos.