lunes, 13 de diciembre de 2010

DECLARACION DE LA IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA UNIDA

Buenos Aires, 10 de diciembre de 2010.

“Siembren semillas de justicia,
cosechen el fruto de la fidelidad,
roturen un campo nuevo,
es tiempo de buscar al Señor
hasta que él venga
y haga llover para ustedes la justicia
 Oseas 10:12

La vida y la dignidad a la cual estamos todos los seres humanos llamados a gozar en justicia, equidad y paz nos mueve hoy más que nunca a reafirmar nuestro compromiso con todo el sistema de derechos humanos aprobado por el sistema de Naciones Unidas e incorporados a nuestro sistema jurídico con carácter constitucional. Esta es una plataforma que no podemos ni queremos negociar y por ello afirmamos que ningún ser humano es indocumentado ni ninguna persona es ilegal. Todas las personas, por el simple hecho de ser habitante del suelo argentino, gozan en plenitud de todos los derechos y todos los deberes.

Es por ello que nos duelen y ofenden las expresiones de discriminación que pueden fundamentar pensamientos y acciones que desconozcan la dignidad de hermanos y hermanas de América Latina. Es por ello que junto a ellos y ellas proclamamos nuestro comunión y solidaridad y afirmamos que todos somos extranjeros, inmigrantes y peregrinos convocados a compartir con generosidad aquello que nos concede con generosidad el que se hace camino, verdad y vida.

Es por ello, que este mensaje quiere expresar la voz, voluntad y compromiso de en apoyar toda iniciativa de diálogo que permita conciliar necesidades, intereses y proyectos. Las autoridades de Autónoma de Buenos Aires y las autoridades nacionales tienen que encontrar ya y ahora la forma de cooperación que supere esta situación que ha profundizado la situación de vulnerabilidad tanto de quienes ocupan un espacio público, vecinos y otros actores.

Nada justifican las muertes ya producidas ni el prolongar una situación crítica que nos hace a todos y todas vivir en el dolor. Es necesario que todos los protagonistas asuman sus responsabilidades, encuentren el bien común como el objetivo de todas las acciones, generando propuestas que superen definitivamente esta situación de precariedad que esta crisis ha iluminado.

Es por ello que, en el Día de Universal de los Derechos Humanos, hacemos nuestra la voluntad de encontrar cominos de reconciliación en equidad y de diálogo que busca la justicia como fundamento de la paz que quiere habitar en medio de todos nosotros y nosotras.

Alan Eldrid
Pastor Presidente.
Iglesia Evangélica Luterana Unida